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La creación de un sistema de información internacional sobre los movimientos de pederastas condenados en países occidentales es imprescindible para la persecución de los delitos sexuales contra la infancia en todo el mundo, según ha reclamado Seila Samleang, director del Proyecto Protect Camboya, que impulsa en este país asiático la ong Global Humanitaria.
Camboya es uno de los escenarios de unos delitos que tienen alcance internacional. Pederastas condenados en países occidentales por abusos a menores intentan repetirlos en otros países con sistemas judiciales débiles. Estos pederastas intercambian información sobre los destinos con mayor impunidad para sus acciones y se desplazan notablemente de unos estados a otros.
"Los pederastas no abusan esporádicamente de los niños. No es algo que suceda sin un plan previo. Los agresores tienen la clara intención de abusar del mayor número posible de menores en el transcurso de sus vidas”. “Viajan a todos los destinos posibles para localizar a sus víctimas", afirma Samleang, que considera que "no se detecta a la mayor parte de los pederastas que entran en Camboya".
En los últimos 5 años, Global Humanitaria, mediante el proyecto Protect, ha investigado a más de 130 de extranjeros por estos delitos y logrado la detención de 47 extranjeros y de 16 intermediarios locales por delitos sexuales contra menores. Del total de detenciones se han logrado 31 condenas. Una parte importante de estos extranjeros tenían antecedentes por delitos similares en sus países de origen.
Protect ha prestado asistencia legal a más de 140 menores abusados, de los que procura la recuperación emocional y social. Hasta 2003, ningún extranjero había sido condenado por delitos sexuales en Camboya.
Pederastia cometida fuera de establecimientos comerciales
La pederastia cometida por extranjeros occidentales en Camboya es una vulneración de los Derechos Humanos, que en este país se suma a los abusos sexuales contra los menores en el ámbito familiar y también a la prostitución infantil que tiene lugar en los burdeles, y cuyos principales clientes son ciudadanos asiáticos.
Las víctimas potenciales de la mayoría de los pederastas occidentales que visitan o residen en Camboya son los niños y niñas que viven y trabajan en las calles de las ciudades o en las zonas turísticas del país, más de 20.000 sólo en la capital, Phnom Penh.
Protect ha impulsado una mejor investigación y persecución judicial de estos delitos, aunque, por otro lado también ha provocado una mayor ocultación de los agresores y la “sofisticación de los métodos de acercamiento a sus víctimas, con técnicas como la amistad con la familia, a la cual a menudo procuran mejores medios económicos, para asegurarse de que ninguno de sus integrantes vaya a colaborar en una supuesta investigación y que los abusos van a poder producirse durante mucho tiempo, meses o incluso años”, según explica Samleang.
Campaña Había una vez un niño
Samleang ha presentado hoy en Barcelona la campaña Había una vez un niño, contra la pederastia en Camboya. Esta campaña de Global Humanitaria pretende aportar información sobre los principales factores que permiten que un número creciente de extranjeros en este país se vean involucrados en delitos sexuales.
La campaña incluye la creación de un audiovisual, un monográfico y una exposición sobre los factores que explican estos abusos: la pobreza estructural, falta de educación y la fragilidad de las instituciones de este país. Estos materiales han sido producidos a partir del imágenes del fotógrafo Juan Díaz y de la colaboración de la Fundación Photographic Social Vision, y durante los próximos meses podrán verse en diversas ciudades españolas.
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