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Barcelona.- Protect Camboya, el proyecto de investigación y denuncia de la pederastia cometida por extranjeros en Camboya, está poniendo coto a los delitos sexuales cometidos contra niños que viven en situación marginal en las ciudades y zonas turísticas de este país asiático.
Global Humanitaria puso en marcha, en 2003, el Proyecto Protect Camboya, para investigar y denunciar las actividades de estos pederastas y dar cobertura legal y social a sus víctimas.
Desde su creación, hace ya 5 años, Protect Camboya ha investigado a más de 180 ciudadanos extranjeros con conductas sospechosas en su relación con menores. También ha permitido que se dicten las primeras condenas en este país por delitos sexuales contra menores cometidos por extranjeros.
Seguimientos sobre el terreno, recopilación de datos entre los niños y la colaboración cada vez más activa de un grupo de embajadas y cuerpos policiales de varios Estados han permitido un total de 70 detenciones de 17 nacionalidades distintas. Hasta el momento se han conseguido 37 condenas judiciales, tanto en Camboya como en los países de origen de los pederastas.
Las labores de investigación de este proyecto se complementan con la asistencia legal y social a las víctimas de los abusos. El proyecto ha asistido a más de 180 menores, muchos de los cuales se han integrado en un programa de hogares de acogida.
Colaboraciones con el Gobierno y las embajadas extranjeras
Protect Camboya mantiene colaboraciones estables con el Gobierno de Camboya y con varias embajadas y cuerpos policiales, con los que periódicamente intercambia información sobre los distintos nacionales que visitan o residen viven en el país asiático.
El establecimiento de relaciones de confianza con la Policía de Camboya ha permitido el trabajo coordinado en investigaciones y la formación conjunta en varios seminarios nacionales e internacionales.
Esta red de colaboraciones y la publicación de noticias en Camboya sobre los casos investigados y condenados han generado un impacto positivo en la vigilancia del Gobierno y la policía respecto a los delitos sexuales cometidos por extranjeros, aunque la falta de medios de la justicia local y el lastre de la corrupción provocan todavía que muchas de las agresiones queden impunes.
Mayor ocultación de los delitos
La explotación sexual que afecta a los niños que viven en las calles es la cometida tradicionalmente por los extranjeros que proceden de países occidentales. Algunos de ellos residen en el país y otros practican el llamado turismo sexual con menores.
La pederastia cometida por extranjeros occidentales en Camboya es una vulneración de los Derechos Humanos que en este país se suma a los abusos sexuales contra los menores en el ámbito familiar y también a la prostitución infantil que tiene lugar en los burdeles, cuyos principales clientes son ciudadanos asiáticos.
La presión creciente sobre los agresores por parte del Proyecto Protect y de la policía ha llevado a los agresores sexuales a establecer relaciones de confianza más largas con las familias. En ocasiones, los agresores apoyan económicamente a familias con el objetivo de mantener relaciones con los menores. La dependencia económica lleva a las familias a encubrir el abuso.
La realización de regalos, el desempeño de trabajos cerca de los niños, la adopción y la concertación de matrimonios son algunas de las fórmulas que toman estas relaciones, que obligan a menudo al menor a consentir los abusos a riesgo de defraudar a su familia.
Menores en situación marginal
La pobreza estructural, la falta de educación y la fragilidad de las instituciones camboyanas, entre otros factores, explican que, según organizaciones locales, un mínimo de 1.000 a 1.500 niños vivan de forma permanente en las calles de la capital de Camboya, Phnom Penh, sin mantener vínculos familiares. Del mismo modo, entre 10.000 y 20.000 trabajan de forma permanente en la calle para conseguir ingresos para ellos o para sus familias.
Los extranjeros que viven en el país o que lo visitan son el principal medio de subsistencia para niños que trabajan como limpiabotas, vendedores ambulantes y otras ocupaciones precarias. Un 77[[][[]][[]%]] de la población de Camboya vive con menos de dos dólares al día.
Campaña Había una vez un niño
Global Humanitaria presenta en Madrid la campaña Había una vez un niño, con el objetivo de informar y sensibilizar sobre los principales factores que provocan que un número creciente de extranjeros acudan a Camboya para abusar sexualmente de menores.
La campaña Había una vez un niño incluye la creación de un audiovisual, un monográfico y una exposición, que durante los próximos meses podrán verse en varias ciudades españolas.
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Global Humanitaria es una organización laica y plural que lleva a cabo proyectos de Desarrollo Sostenible y Acción Humanitaria en América Latina, Asia y África con el objetivo de garantizar los derechos de la población infantil y favorecer el desarrollo integral de las comunidades.
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